El consumo de alcohol y/o alimentos picantes, comidas demasiado abundantes, desequilibrios hormonales, cambios bruscos de temperatura o el estrés, propician la aparición de rojeces y venitas rojas, lo que se denomina, cuperosis.

Especialmente con el frío y en pieles claras, secas y muy finas, que son en definitiva, las más frágiles, los vasos sanguíneos de la piel se hacen visibles en la superficie de la dermis enrojeciendo de forma antiestética la piel y desvirtuando la belleza natural del rostro.
Las zonas más comunes donde se alojan, son las mejillas y aletas de la nariz.

Prevenir su aparición

Aún no existe un tratamiento que consiga eliminarlas de forma definitiva, por ello, nada mejor que prevenir su aparición:

1. Protégete de los cambios bruscos de temperatura.
2. Es necesario mantener la piel humectada, aplica tu hidratante con un suave masaje con la yema de los dedos para activar la circulación.
3. Evita los cosméticos agresivos tales como los exfoliantes profundos, ya que afectan al grosor de la piel y harían más visible la cuperosis.
4. Evita la exposición solar en horas punta y emplea siempre cremas con alto factor de protección.
5. Procura hacer comidas ligeras y dejar a un lado el picante, el alcohol y aquellas especias que puedan provocar un aumento repentino de la temperatura corporal.
6. Si sufres de estrés, practica técnicas de relajación.


Tratamientos con láser

Cuando el problema persiste, lo ideal es consultar con el dermatólogo, ya que aunque los tratamientos que existen actualmente no consiguen eliminarlas de forma definitiva, el uso de ciertos cosméticos adecuados, puede ayudar a eliminarlas temporalmente o reducir su mal aspecto dependiendo el caso.

Finalmente, cuando los capilares son demasiado visibles y los tratamientos locales con cosméticos no surten el efecto deseado, la tecnología láser es considerada la mejor opción de tratamiento. Eso sí, resulta fundamental ponerse en manos de un profesional cualificado.